Infiltrado en el Ku Klux Klan, de Spike Lee

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Pocos directores de cine tienen la capacidad de rodar una película que combina con fortuna el suspenso, el romance, la acción y la denuncia política. Uno de esos pocos monstruos del cine es el estadounidense Spike Lee y lo demuestra en su cinta Infiltrado en el Ku Klux Klan (BlacKkKlansman, 2018).

Con destreza, el director narra la historia de un policía afroamericano que se logra infiltrar en esa organización racista. Ubicada la historia en el año de 1979, la película fluye con soltura, a buen ritmo. Tiene excelentes diálogos y un espléndido elenco actoral. La tensión social en que se desarrolla la trama, con altas dosis de discriminación y odio (a veces latente, a veces manifiesto), son atemperados con logrados momentos de humor (unas ocasiones fino y otras estridente). Algunas escenas son especialmente inspiradas por la conjunción de parlamentos intensos y espléndidas imágenes (el discurso de un líder de las Panteras Negras; el relato de Harry Belafonte), o de un regocijo sublime, como la del baile. El trasfondo, omnipresente, es la intolerancia, el odio racial.

La efectividad en el tratamiento de la historia hace que el espectador olvide una advertencia inicial: “Este filme está basado en hechos jojidamente reales”.

Quizá por ello, al final, el cineasta sacude al espectador, para sacarlo de la ficción cinematográfica, con imágenes documentales que evidencian no sólo la realidad de lo que acaba de ver sino su conexión con el presente, con el empoderamiento de la ultraderecha en los Estados Unidos y el resurgimiento del racismo. También al final nos enteramos que el nombre del personaje central de la película es el del autor de un libro donde cuenta su historia, en la cual se basa esta cinta, escrita, coproducida y dirigida por el multifacético Spike Lee.

En forma categórica, este director advierte a su país y a la raza afroamericana que olvidar el pasado es condenarse a repetirlo, a volver a padecer las crueldades y abominaciones que creían haber dejado en el pasado. Y, altisonante, le muestra que ese pasado está vivo y ha vuelto.

Un periodista preguntó a Spike Lee si el cine puede cambiar a la gente, a la sociedad. El director respondió: “Puedes aportar distintos puntos de vista, atraer la atención del público. Tengo mucha confianza en la fuerza del arte: una canción, una película, una obra, un libro, una pintura… Somos, soy, un contador de historias. No hay nada más poderoso que la cultura. Estados Unidos ejerce su poder a través de la cultura. La gente cree que es por la amenaza nuclear. Nooo. Claro que las armas hacen lo que hacen, pero la razón por la que América está presente en todo el mundo, la razón por la que un chaval se pone la gorra así [voltea la suya y pone su visera hacia atrás] es Hollywood, las películas, el rock, el hip-hop, el jazz… Una bomba no hace cambiar de opinión a un chico, lo hace la cultura” (El País, 1 noviembre 2018).

A otro medio le dijo: “BlacKkKlansman, para mí, es una llamada para despertar al mundo. Las noticias más falsas han sido mostradas como una verdad. De eso se trata la película. Sé lo que siento. No me preocupa lo que digan ni los críticos ni nadie. En esta película estamos del lado correcto de la historia”.

El filme participó en el Festival de Cannes 2018 y obtuvo el Gran Premio del Jurado.

El crítico Alex Godfrey, del diario británico The Guardian, es categórico: “Es la película más entretenida, accesible y, sin lugar a dudas, la más furiosa de Spike Lee en muchos años”.

[ Gerardo Moncada ]

 

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