Inmersión a la oscuridad, el cine de Wim Wenders

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El cineasta alemán Wim Wenders vuelve a poner los puntos sobre las íes en los temas que en este momento preocupan y ocupan a la sociedad occidental: la conservación del planeta y la seguridad ante el terrorismo.

Dos personas que sólo piensan en su trabajo, una matemática enfocada en temas de frontera en la ecología marina (Alicia Vikander) y un agente encubierto que ha tomado unos días de descanso (James McAvoy), se conocen poco antes de que ambos traspasen los últimos límites para sumergirse en la oscuridad de lo desconocido. Cada cual piensa que su labor es por el bien del mundo, pero su convicción profesional se ve perturbada por una variable inesperada: el amor.

En su personal estilo, Wenders cuenta su historia sin prisa, dando tiempo al espectador para observar y reflexionar, un ritmo que no es muy del agrado de quienes están habituados al cine de Hollywood. Por esta razón varias cintas de Wenders han tenido remakes en Estados Unidos, como su poética Las alas del deseo que Nicolas Cage y Meg Ryan convirtieron en el meloso Un ángel enamorado; o como El fin de la violencia que Tony Scott transformó en un vertiginoso y eficaz Enemigo público (con Will Smith y Gene Hackman). A reserva de que Submergence (Inmersión) pueda tener un remake hollywoodense, la empresa distribuidora ya optó por un título tramposo para Latinoamérica: Siempre te esperaré.

En Inmersión (2018), Wenders se mantiene en su línea, abordando temas que considera relevantes, construyendo un cine de ideas, con diálogos inteligentes. Así, no extraña que la atracción inicial de los personajes se convierta en un profundo interés conforme conversan y descubren en el otro a un interlocutor agudo. El encanto de coincidir en intereses encuentra un escollo en el enfoque y la prioridad que cada uno les confiere, lo cual da verosimilitud a los personajes.

-Háblame del mar. Estoy seguro de que me va a contar todo sobre ti…
-Nos negamos a valorar lo que hay ahí abajo porque está oscuro. Queremos olvidar que hay oscuridad en nuestro mundo. No nos educamos…
-Nuestro mundo es, en primer lugar, un mundo de poder; sólo en segundo lugar es de educación…

De tema de conversación, la oscuridad se convierte en un elemento vertebral de la cinta. Es lo desconocido, lo riesgoso aunque “tiene su propio brillo”, lo que debe ser explorado para generar soluciones. “La inmersión nos hace desafiar nuestro sentido de nosotros mismos”, se afirma.

A lo largo del relato, Wenders explora los límites de la ciencia y de la violencia. Su visión es categórica: la ciencia y la tecnología pueden crear alternativas, pero la violencia nos condena a la destrucción. Sólo el amor ofrecerá alguna esperanza.

“Creo que las películas se inventaron para arrojar luz al mundo y para ayudarnos a ver mejor las cosas y entender cómo vivir, y ese es el motivo básico por el que hago cine, para arrojar luz, y, para mí, el amor es el motor que hace que Inmersión pueda tratar los temas más oscuros”, dijo Wim Wenders en el Festival de San Sebastián 2018.

[ Gerardo Moncada ]

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