Lo instintivo en el cine de Nicolas Winding Refn

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Director, guionista y productor. Nació el 29 de septiembre de 1970 en Copenhague, Dinamarca.

A los 41 años, el director danés Nicolas Winding Refn sorprendió a la crítica y la industria cinematográfica con Drive (2011), donde plasmó un estilo con fuerte trabajo actoral y enfocado en el manejo de las tensiones entre los personajes, con emociones a flor de piel expresadas en miradas, silencios y pausas exactas, que en ocasiones terminaban estallando en escenas de acción y violencia.

En un entorno de personajes endurecidos por la vida, un mecánico y experto conductor pone sus habilidades al servicio de la industria cinematográfica y del crimen, participando en varios asaltos. Serán las fragilidades de los distintos personajes lo que fracturará el tenso equilibrio para hundir a los personajes en una densa intriga delincuencial que destruirá sus anhelos.

Una buena pista sonora y una fotografía donde predominan los ambientes sombríos, redondean la cinta. Su aceptación generalizada se tradujo en múltiples nominaciones: para los premios BAFTA (incluidas las de mejor película y mejor dirección), los Oscar (en la categoría de mejor montaje de sonido), los Globos de Oro (mejor actor de reparto), los premios César (mejor película extranjera) y del festival de Cannes, donde ganó el premio al mejor director.

Desde los 26 años, cuando realizó su primer filme (Pusher, 1996), Winding sacudió a la industria cinematográfica danesa y atrajo la atención europea con un estilo audaz, dinámico y violento para relatar una historia de tráfico de drogas en Copenhague. A lo anterior se sumaba la creación de personajes complejos y ambiguos, así como la construcción de tramas poderosas y de alto impacto, con presupuestos limitados.

En efecto, la producción de las películas Winding resulta económica. Drive, su película más costosa, tuvo una inversión modesta para los estándares estadounidenses: 15 millones de dólares, a pesar de tener en su elenco a Ryan Gosling, Carey Mulligan, Bryan Cranston, Oscar Isaac, Albert Brooks, Ron Perlman y una breve pero eficaz participación de Christina Hendricks. La cinta logró recaudar $76 millones de dólares y cosechó múltiples elogios de la crítica.

Para su siguiente película, Only God Forgives (2012) decidió correr un riesgo de estilo, acentuando todas las variables: el cromatismo se dispara (acorde con la locación: Bangkok), algunos personajes rayan en lo bizarro (un policía que imparte justicia en forma sangrienta y se relaja en un karaoke), las tensiones entre los personajes se acentúan, la violencia crece, y también el baño de sangre.

Es una historia de venganza en el submundo criminal, con una fuerte dosis de culpa y búsqueda de redención a través del sacrificio. El suspenso se instala en un plano psicológico, donde estados de ánimo, percepciones y premoniciones llevan buena parte del relato. Asimismo, Winding emplea simbolismos asociados a las manos (violencia, destino, sumisión, plegaria, castración). Desafortunadamente, la abundancia de escenas dilatadas y lentos travellings en densas escenografías (que van de lo minimalista a lo kitsch) terminan por afectar el ritmo del relato. Esta película, a diferencia de Drive, no alcanza un equilibrio entre la tensión dramática y la eficacia narrativa.

Hay que reconocer que a Winding Refn le gusta correr riesgos, no siempre con los mejores resultados. Ya en 2003 el fracaso de su cinta Fear X significó la quiebra de su productora cinematográfica y estuvo a punto de acabar con su carrera. No obstante, Winding insiste en expresar en historias violentas lo que de primario e instintivo hay en los seres humanos, con la intención de que el público se reconozca.

[ Gerardo Moncada ]

 

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