Chiapas, un laboratorio

[Tras el levantamiento zapatista en enero de 1994, Chiapas atrajo la atención mundial. Se pensaba que lo que ahí sucediera marcaría el derrotero para muchas otras regiones empobrecidas.]

Detrás de Oaxaca, Chiapas ocupa el segundo sitio en biodiversidad a nivel nacional. Cuenta con 14 áreas protegidas, las cuales cubre el 6% de su territorio. Sin embargo, la mitad de la superficie estatal sufre algún grado  de perturbación, extremo en algunas zonas.

Tal es el caso de sus grandes sabanas que, hacia el sureste, han invadido la región del Soconusco, donde antes se encontraba un bosque húmedo. Al cambiar el entorno desaparecieron armadillos, monos y la única ave rapaz frugívora, una especie llamada come-cacao, lo mismo que la palma de guano, mejor conocida como coquillo de aceite.

Don Miguel Álvarez del Toro, uno de los principales conocedores de la naturaleza chiapaneca, relata que el Soconusco fue talado para crear grandes cultivos de algodón, a los cuales  han seguido los de tabaco y extensos platanares. Este proceder no afectó sólo al bosque. Los plaguicidas suelen escurrir hasta los esteros, principales productores de peces en la región.

Entre las especies que subsisten en la sabana húmeda cabe mencionar los guarumbos o cecropias, cuyas hojas poseen propiedades medicinales; palmas reales y de coyol; la chachalaca vientre blanco, patos, garzas, bandadas de cotorras y loros de frente blanca, no así el extinto loro grande de nuca amarilla,  víctima del tráfico de especies por su habilidad para imitar los sonidos humanos.

Hacia el noroeste la sabana es seca. La habitan nanchitales, guanacaxtles, matarratón, huizaches, espinos, venados cola blanca, armadillos, iguanas y numerosas aves como las chachalacas copetones y especies de rapaces.

La parte central del Estado y algunas planicies costeras son el asiento de bosques caducifolios. Ahí abundan los arbustos y matorrales; los árboles más altos  no sobrepasan los 20 metros. Es el entorno del conejo de campo, venado de cola blanca, zorra gris, varias especies de roedores, al igual que víbora de cascabel, escorpión, alacrán, ciempiés y numerosas especies de arañas. Sobrevuelan estos bosques aves  como el cuco bobo, el correcamino y urracas copetonas. Es una de las áreas  más perturbadas del Estado debido  a los incendios provocados.

La selva perennifolia, importante regulador del clima  mundial, alberga la mayor biomasa del planeta. Laberinto de troncos, lianas, y vegetación arbustiva donde abundan helechos y palmas. El follaje es tan denso que, en algunas zonas, impide el paso de la luz.

La complejidad de este ecosistema obedece a que son varios bosques en uno, con diferentes estratos de plantas y sus respectivas poblaciones  animales. Los árboles mayores sirven de apoyo a multitud de lianas, arbustos y plantas epifitas que, ávidos de luz, intentan alcanzar la cima forestal. Parte de la fauna suele mimetizarse con el entorno mientras por el suelo deambulan reptiles, tapires, pecaríes, así como felinos (puma, jaguar, ocelote). Revolotean tinamús, ocofaisanes y avecillas menores.

El estrato arbustivo es distinto. Los habitan mamíferos como los monos araña, micos de noche, hormigueros y algunos marsupiales. Destacan las guacamayas, los tucanes, la enorme águila arpía, el gavilán nevado. Entre los abundantes insectos sobresalen las mariposas Morpho, de coloración metálica y gran tamaño y las mariposas de cristal.

A pesar de su enorme riqueza, la selva vive un deterioro alarmante. Esta circunstancia podría revertirse, al decir de Álvarez del Toro, controlando la explotación de maderas y la colonización anárquica. Sin embargo, dice, ya se construyen carreteras como la de Ocosocuautla-Raudales, que afectarán zonas boscosas y estimularán la colonización de nuevas áreas.

Chiapas enfrenta un reto enorme: mejorar las condiciones de vida indígena y campesina sin deteriorar más la riqueza biológica. No sólo en el terreno político, es hoy el laboratorio nacional.

[Publicado en El País el 04 de marzo de 1995.]

 

No comments yet.

Deja un comentario