La televisión pública y la disputa por las mayorías del futuro

Canal-22-sin-censura

1 oct 2015.- La remoción de los directores de Canal 22 y Canal Once acentúa la necesidad de un debate acerca de la función de la televisión pública en México. Este es el tema que aquí aborda Juan Jacinto Silva, ex director de Noticias de Canal 22, cesado de esa televisora por haber informado al público el despido de Carmen Aristegui de MVS. (Texto presentado en la conferencia “Canal 22 Sin Censura”, efectuada en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, donde académicos y periodistas insistieron: “Lo que ocurre en Canal 22 nos concierne a todos los ciudadanos; debemos hacer nuestros  los medios públicos, porque son pagados con los impuestos de todos”.) 

Este sábado 26 de septiembre se cumplió un año del asesinato de los 43 normalistas de la Escuela Normal “Isidro Burgos” de Ayotzinapa. Me pregunto qué hizo Canal 22 para indagar en las causas, las versiones, la llamada verdad histórica y para conocer algo de ese purgatorio en el que viven hoy los padres de familia de estos jóvenes que, aún ahora, nadie sabe dónde se encuentran.

La televisión pública tiene el deber moral de hablar de esta y otras realidades y no hace nada. Nada hubo tampoco sobre Ayotzinapa en Once TV, en la Dirección General de Televisión Educativa, en el Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano, en TV UNAM, en el Canal Judicial ni en el Canal del Congreso. Acaso notas informativas con los pormenores de lo que ocurrió ese día en las ciudades del Distrito Federal e Iguala.

¿Por qué nuestra televisión pública no refleja lo que nos acontece a todos como mexicanos? ¿Quién ordena que no se investigue, no se trabaje, no se reflexione en torno a temas como el de Ayotzinapa y otros de igual relevancia?

No hay transparencia en los medios públicos. No hay crítica, ni tampoco marcos de regulación que propicien la participación de los muchos grupos y asociaciones que conforman la sociedad civil y que sostienen a la televisión pública con sus impuestos.

Quizás haya que preguntarse cómo se elige a un director de una televisión pública para intentar contestar estas preguntas.

En Canal 22, así ha ocurrido:

  • José María Pérez Gay fue electo de una terna y nombrado por el presidente Carlos Salinas de Gortari.
  • Enrique Strauss fue designado por Sari Bermúdez, presidenta del CONACULTA que consensó el nombramiento con Martha Sahagún.
  • El nombramiento de Jorge Volpi corrió a cargo del también Presidente del Conaculta Sergio Vela, luego de consultarlo con el presidente Felipe Calderón Hinojosa.
  • Irma Pía González-Luna fue designada por el presidente Calderón y Magdalena Acosta, la directora con el más breve período de permanencia en Canal 22, fue nombrada por la titular del Conaculta, Consuelo Sáizar.
  • Raúl Cremoux López fue designado directamente por Enrique Peña Nieto.

¿Quién los designa y a quién obedecen?

Hoy, dicen los investigadores Ernesto Villanueva y Fidela Navarro, en su libro Medios de Servicio Público y Transparencia. Análisis y medición de su desempeño, no hay distinciones conceptuales entre los que son medios públicos, medios de servicio público y medios gubernamentales, ni entre interés público y servicio público.

El gran debate en torno a los medios públicos es ¿hasta dónde debe intervenir el gobierno, en qué medida y cómo? Open Society, citan Navarro y Villanueva, sostiene que los gobiernos deben promulgar legislación donde se necesite e implementar la legislación existente como se requiera, para asegurar que los medios públicos cuenten con procedimientos de nombramiento para los Directores Generales y para los miembros de los Consejos de Administración de manera que sean independientes, transparentes y justos.

A partir de esta y otras consideraciones, analizan nueve televisiones públicas de acuerdo al grado de avance de su democracia. Así identifican lo siguiente:

  • El director de la cadena ABC de Australia es electo por un Buró o Comité, luego de la propuesta del titular del ejecutivo del país.
  • El director de ITV de Azerbaiyán es electo por un Consejo de Administración.
  • El titular de la CBC de Canadá es designado por el Primer Ministro del país.
  • Igual ocurre con la Televisión Nacional de Chile.
  • El Director de Administración de Televisión Española es nombrado por el Congreso de Diputados.
  • El director de PBS, la televisión pública de Estados Unidos, es propuesto por fundaciones y asociaciones no lucrativas que participan en el financiamiento de la emisora.
  • En France Televisions, es nombrado el titular por un Consejo de Administración.
  • En la BBC, el presidente del Consejo es designado por la BBC Trust (un organismo muy complejo que se encarga de toda la política de información del imperio británico).
  • En la Televisión de Sudáfrica el director también es nombrado por un Consejo de Administración.

Es decir, en siete de las televisoras analizadas por Fidela Navarro y Ernesto Villanueva hay un consejo de notables que se encarga de la designación del director de la televisora.

En el año 2008, el reportero de Canal 22, Huemanzin Rodríguez, tuvo una conversación con el fundador de Canal 22, el doctor José María Pérez Gay, en la que hablaron largamente de éstos y otros temas. El autor de El imperio perdido recordó cómo funcionaban los mecanismos de censura en los años 90 del siglo pasado, apenas hace poco más de dos décadas.

Eran otros tiempos, eran otros gobiernos, uno tenía que mostrarle al Director de RTC, en Gobernación, toda la programación. Yo recuerdo un director, no lo quiero nombrar por respeto, que me mandó a llamar y me dijo, después de haber visto un programa, con el que íbamos a debutar (en Canal 22) que se llamaba El joven Picasso. Bueno El joven Picasso iniciaba en un burdel de Barcelona.

-Me dijo y qué es eso.
-Pues un burdel, le dije.
-Me dijo, pero cómo un burdel.
-Ustedes conocen lo que es la pintura del siglo XX, le dije. Bueno Las Mademoiselles de Avignon, son las putas de Barcelona.
-Ah, pues no lo sabía yo.

Pérez Gay continuó:
Considero que la ignorancia es una virtud, siempre y cuando se ejerza con humildad, y nuestros funcionarios no la ejercen con humildad. Para tener una televisión pública se necesitan cambios constitucionales. Una emisora pública que cuente con un consejo formado por representantes de los partidos políticos, de las iglesias, de la sociedad civil y de todos los grupos de los medios. Me parece que es muy difícil que suceda algo así en México; quizás en dos o tres generaciones, pero actualmente no es posible. Hoy en día la utopía de la televisión cultural debe enunciarse así: hacer que la minoría de hoy llegue a ser la mayoría de mañana; la minoría que ve Canal 22 podría llegar a ser la mayoría de mañana. La lucha de la televisión cultural es a favor de la memoria y en contra del olvido. Canal 22 debe volver al cauce cultural nacional e internacional, abrir las ventanas de México al mundo y dejar entrar al mundo también.”

Semanas después de mi salida de Canal 22, el cinco de agosto del 2015, el Director General de la televisora cultural de México apareció en una fotografía con Manlio Fabio Beltrones. Aquí al periodista y al político de moda se les ve tomados del brazo, rodeados de muchos rostros, complacidos, satisfechos. Fue una imagen que hicieron circular prolíficamente la prensa del Presidente del PRI y los voceros del señor Raúl Cremoux.

Y entonces recordé estas líneas de Julio Scherer:
“Políticos y periodistas se buscan unos a otros, se rechazan, vuelven a encontrarse para tornar a discrepar. Son especies que se repelen y se necesitan para vivir. Los políticos trabajan para lo factible entre pugnas subterráneas; los periodistas trabajan para lo deseable hundidos en la realidad. Entre ellos el matrimonio es imposible, pero inevitable el amasiato.”

Continúa Julio Scherer en el libro Estos años:
“Toqué con el presidente Salinas de Gortari un punto central: la sumisión del periodismo a los intereses del poder y cité a dos clásicos: Zabludovsky y Díaz Redondo. Le dije al presidente que todo adulador quiere algo por vía oblicua, en nuestro oficio dinero e influencia, impunidad, prestigio. Agregué: son peligrosos, la traición al acecho”.

[ Juan Jacinto Silva ]

 

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