Las favoritas al Oscar 2016

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17 ene 2016.- Al inicio de cada año surge la expectación acerca de quiénes levantarán la codiciada estatuilla de los premios Oscar. La curiosidad se ve atizada por una larga historia de injusticias y polémicas, tan larga como la existencia de esta ceremonia anual de la industria cinematográfica estadounidense.

En la lista de las mejores películas, desde 1929, año en que comenzó la premiación, figuran varios clásicos de todos los tiempos, así como una gran cantidad de filmes que rápidamente pasaron al olvido. Por ejemplo, La General (o El maquinista de La General), con el extraordinario Buster Keaton, es uno de los grandes clásicos que fueron ignorados. Igual suerte corrió años después Apocalipsis Now, de Francis Ford Coppola. La primera echa una mirada lúdica a la guerra civil en Estados Unidos y la segunda realiza una crítica feroz a la participación estadounidense en la guerra de Vietnam. Como estos casos hay muchos otros.

Se dice que, cada año, la Academia de Ciencas y Artes estadounidense intenta equilibrar los criterios artísticos con los comerciales, pero en muchas ocasiones una densa carga de moralismo o de fervor patriótico han jugado las cartas decisivas. Sólo el conservadurismo pudo explicar la negativa a reconocer las obras maestras de Chaplin y más tarde la monumental obra de Martin Scorsese y la intensidad de Quentin Tarantino (al que sólo se ha reconocido como guionista). Por su parte, el patrioterismo ha dado la máxima estatuilla a películas de mediana calidad, de temática bélica o de espionaje, como Argo en 2012.

En 2014 y 2015 ganaron la máxima distinción dos cintas realizadas por mexicanos: Gravedad, de Carlos Cuarón, y Birdman, de Alejando González Iñárritu, que ahora vuelve a ser nominado con un filme contundente (aunque, por lo dicho antes, todo puede suceder).

Echemos un vistazo, en términos cinematográficos, a las nominadas a mejor película este 2016.

El renacido (The Revenant), de Alejandro González Iñárritu
Una película intensa de principio a fin, donde la naturaleza extrema es un personaje más, omnipresente e implacable. Está ubicada en la segunda mitad del siglo XIX, pero por momentos parece una metáfora del presente, con comunidades originarias en resistencia ante la invasión mercantilista de grupos que basan su supervivencia en el establecimiento y la defensa de difusas fronteras, que dependen del saqueo y la asociación delictiva, integrados por seres que bordean el límite de la cordura a los cuales se enfrentan individuos que intentan hacer respetar mínimas reglas de convivencia. Por si no fuera suficiente, las pasiones aderezan el delirio. Todo bajo un clima desquiciante. El espectador encuentra momentos de respiro en una fotografía deslumbrante que, por otro lado, hace prodigios en el movimiento de cámara. Es una historia fuerte, contada con maestría y cuenta con una actuación soberbia de Leonardo Di Caprio.

En primera plana (Spotlight), de Thomas McCarthy
Narra el proceso de investigación periodística que reveló los abusos de pederastia cometidos por la iglesia católica en Estados Unidos, a partir de los casos ocurridos en Boston. Los periodistas que investigaron estos hechos recibieron el Premio Pulitzer en 2003. La trama cinematográfica se centra en el proceso de deshilar la madeja de complicidades al interior del clero y sus vínculos con el poder político y económico, todo esto cobijado por un manto de aceptación, vergüenza y silencio social. A esto se enfrentan los periodistas con su tesón indagador y los mínimos recursos que ofrece el sistema judicial estadounidense. La película es importante por el tema que aborda: la demostración de que la verdad puede ser hallada y contada. Y en eso se centra el filme, y quizá por ello algunos aspectos palidecen, como el trabajo actoral, la fotografía y otros rubros que se quedan en lo simplemente correcto.

La habitación (Room), de Lenny Abrahamson
Intensa y sobrecogedora historia de cautiverio y liberación. Una mujer ha permanecido secuestrada por siete años, recluida en una habitación que por única ventana tiene un tragaluz. Su hijo ha cumplido cinco años y todo su mundo se reduce a esa habitación y su madre. Las circunstancias se van complicando y ella decide intentar un escape. Con un guión profundo, inteligente, con densidad psicológica, la película aborda las dificultades de los seres humanos para adaptarse a condiciones de vida cambiantes. Así, escapar del infierno no garantiza un paraíso; cada cambio genera nuevas complejidades y exigencias para las cuales no siempre se tienen los recursos y las fortalezas emocionales necesarias. El mundo abierto puede resultar abrumador. Como una espiral ascendente, el filme se desarrolla en varias etapas, cada una con gran fuerza y notable eficacia narrativa. La dirección de actores es sobresaliente.  Una poderosa contendiente al Oscar en cada rubro en el que ha sido nominada.

Misión: Operación Rescate (The Martian), de Ridley Scott
Un biólogo abandonado en Marte se las ingenia para sobrevivir aplicando una serie de supuestos “científicos” que le dan opciones en el hostil planeta rojo. Cabe señalar que además de ser biólogo sabe reparar equipos y cualquier otra cosa necesaria para que la película tenga continuidad. Al margen de las múltiples licencias científicas y tecnológicas, se trata de una buena película de entretenimiento. Tiene logrados momentos de humor y suspenso; y aunque se pasea por el terreno de la desbocada fantasía, entretiene y divierte. El director Ridley Scott nuevamente vuelve al espacio promisorio (el de la exploración), muy lejano del decadente y siniestro con el que nos asombró en su lejana cinta Alien. El trabajo escenográfico es excelente y Matt Damon demuestra que podría filmar un monólogo con eficacia.

Puente de espías (Bridge of spies), de Steven Spielberg
Un supuesto trasbambalinas de la Guerra Fría al iniciar la negociación entre potencias para intercambiar espías. Por extraño que parezca, Spielberg no ofrece una visión contemporánea de ese episodio sino anacrónica. Como si no hubiese transcurrido más de medio siglo ni en el cine ni en la historia del mundo, la trama es maniquea y la escenificación acartonada. La polarización que promovía la propaganda política a mediados del siglo XX vuelve al cine con la dicotomía occidente-oriente, esplendor vs decadencia, libertad vs represión, personajes simpáticos vs gente antipática, giribilla vs torpeza, fraternidad vs frialdad, penumbra vs luz. La CIA, por supuesto, es un grupo de agentes elegantes y amables. Por momentos, la película recuerda La lista Schindler pero sin fuerza. El final raya en el ridículo demagógico y sensiblero. Con tantas deficiencias, sorprende que fuera nominada para Mejor Película (salvo por la variable patriotera, antes referida).

Mad Max: Furia en la carretera (Mad Max: Fury Road), de George Miller
Road movie que se ubica en un futuro apocalíptico donde grupos de depredadores pelean por los pocos recursos disponibles. Uno de esos grupos justifica el violento ejercicio del poder por parte de una reducida élite con una doctrina elemental, pero la fuga de un grupo de sacerdotizas desata la persecución. El director australiano George Miller retoma en esta película la polaridad villanos enloquecidos vs héroes circunstanciales, ya presente en la trilogía que con gran éxito de taquilla filmó entre 1979 y 1985 (catapultando al joven Mel Gibson). Pero, acorde a los tiempos, ahora da un fuerte protagonismo a las mujeres, con una gama de personajes que pasa por la guerrera, la enamoradiza seductora, la madre parturienta y la anciana sabia. De manera esquemática, pues el 80 por ciento de la película son persecuciones en vehículos, Miller esboza una distinción tajante que parece guiño a un sector de la audiencia: los hombres buscan el ejercicio del poder; las mujeres, la preservación. Aun con su espectacularidad visual, extraña la nominación de esta cinta para la categoría de Mejor Película.

[Gerardo Moncada]

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