Un día por el ambiente

[En las décadas de 1970 y 1980, el tema ambiental adquirió relevancia internacional. Países y regiones lo adoptaron como centro de sus preocupaciones y de sus políticas. En México, el gobierno de Carlos Salinas de Gortari tenía gran interés por mostrar una imagen de avanzada y encontró en el ambientalismo una pieza de interés para su discurso internacional. Aunque contaba con un andamiaje institucional débil en este campo, gestionó que para 1990 México fuera la sede del Día Mundial del Medio Ambiente.]

El 5 de junio celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente. Hay quienes piensan que no tiene sentido dedicarle sólo un día al año, pero recordemos que no es una fecha para festejos banales, sino para evaluar el trabajo realizado y establecer nuevas metas y compromisos.

El hecho de que ahora la celebración tenga por sede a México ha despertado las más diversas expectativas, desde la promoción turística hasta la conformación de una red de organizaciones civiles a nivel continental.

“Ante todo es una jornada de concientización social, de solidaridad comunitaria hasta cierto punto independiente del trabajo cotidiano de los investigadores científicos”, comenta el doctor Daniel Piñero. “México está tratando de dar otra imagen al mundo, queremos decir que estamos comprometidos con los problemas que preocupan a los países desarrollados”, asegura Rafael Ortega. “No podemos pedirle conciencia a un campesino si para comer necesita derribar un árbol: son contradicciones muy grandes del grado de desarrollo de nuestros pueblos. Existe, sin embargo, gran cantidad de gente inquieta que en esta conmemoración buscará expresar un compromiso y unificar sus acciones para no seguir enfrentando en forma aislada la depredación de varias regiones”, anuncia la arquitecta María de la Paz Becerril.

Los tres son miembros del Comité Organizador. En términos formales, la estructura organizativa consta de tres subcomités: el de Honor, el Directivo y el propiamente Organizador. Al primero pertenece el presidente Carlos Salinas de Gortari. El segundo está integrado por los titulares de la mayoría de las secretarías de Estado, el DDF y organismos como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el UNICEF. El subcomité organizador está presidido por Miguel Alemán Velasco y consta de cuatro consejos: Interinstitucional, Científico, Cívico y el de Cultura y Recreación, presididos, respectivamente, por Sergio Reyes Luján, José Sarukhán, Fernando Césarman y Víctor Flores Olea.

 

ORGANIZACIÓN COMPAÑERO

Con la intención de aglutinar todo los grupos ecologistas no gubernamentales del país, el Consejo Cívico organizó cinco foros para discutir los problemas de las cuatro zonas climatológicas del país (árida, templada, trópico seco y trópico húmedo) y las zonas industriales. Adicionalmente preparó tres talleres sobre la problemática urbana, a fin de discutir el desarrollo industrial, la conservación de los recursos naturales y la relación entre sociedad y ambiente.

“En uno de ellos se abordará el derecho ecológico –precisa María de la Paz Becerril, coordinadora ejecutiva-, pues algunos abogados han planteado la posibilidad de establecer el delito ecológico tipificado.”

¿No es eso contradictorio con respecto a los problemas del subdesarrollo?

“Sí, pero vamos a buscar que esto obligue a que se atiendan las demandas de los campesinos sin afectar el ambiente, es decir, otras dependencias y organismos deberán intervenir para dar solución integral a las necesidades sociales.”

¿Han pensado agrupar todos los organismos civiles?

“Eso pretendemos. Hay regiones donde ni siquiera conocemos algunos grupos, pero nos interesa saber su opinión. Esos puntos de vista van a formar parte de un documento regional. Habrá incluso situaciones de conflicto, porque hay ecologistas radicales y moderados, y todo eso deberá recogerse en el documento: así se volverá representativo del pueblo de México. La idea es que, a partir de los festejos, surja una confederación que aglutine todos los grupos. De esa manera, ante una propuesta que consideremos conveniente, podremos contar con el apoyo de todos y, en caso de no haber una decisión prioritaria del gobierno, obligar a que se dé”.

Los documentos resultantes de los foros regionales se unirán a los enviados por representantes de grupos no gubernamentales de otros países. Así se conformará el Compromiso ecológico de América, texto que servirá de base al coloquio internacional que se efectuará el 5 de junio, al cual asistirán representantes de los foros regionales e invitados extranjeros. “Será más bien un reconocimiento e intercambio de información y opiniones, con base en ese texto”, precisa la arquitecta Becerril. “También estamos elaborando un directorio de grupos ecologistas –continúa la coordinadora-. Existen antecedentes, pero hemos detectado más organismos y personas. Además se incluirán grupos del continente. Existen alrededor de 60 organismos de carácter internacional.”

 

LA CIENCIA, CON PACIENCIA

El Consejo Científico preparó tres coloquios para los primeros días de mayo: uno sobre los problemas ambientales globales, otro acerca del manejo y la conservación de los recursos de América, y el tercero sobre la ciudad de México. En cada caso se plantea identificar los problemas y proponer soluciones técnicas. En el primer coloquio se abordó la polémica sobre el calentamiento de la Tierra (es decir los efectos de las reacciones químicas de los gases sobre el clima, la vegetación, la agricultura, los mares), así como sus posibles soluciones.

El segundo trató la situación de América: desforestación, erosión, desplazamientos poblacionales masivos, extracción de energéticos y minerales, extinción de especies animales y vegetales, usos del suelo, reservas biológicas. Su fin fue planear integralmente el uso del suelo, establecer reservas biológicas, y aprovechar racionalmente los recursos de flora y fauna así como promulgar una legislación ambiental completa y efectiva.

Respecto de la ciudad de México, se consideraron los problemas demográficos y ambientales (agua, aire, basura, áreas verdes), siempre con objeto de encontrar opciones para abastecer agua y eliminar la contaminada, suprimir fuentes contaminantes del aire y manejar integralmente la basura lo mismo que incrementar las áreas verdes y los programas de educación ambiental, y revertir el deterioro ambiental en la metrópoli.

Sin embargo, no todo será elaborado con una rigurosa asepsia científica.

“Sabemos que esto tiene un manejo político”, reconoce el doctor Daniel Pieñero, director del Centro de Ecología de la UNAM y coordinador ejecutivo del Consejo Científico. “Realizar un coloquio de este tipo y elaborar un documento como la Carta del Anáhuac (que será un llamado de atención sobre los problemas más urgentes) deben tener una finalidad política o nadie los tomará en cuenta. Por eso invitamos a los pesos pesados de la investigación , las personas que llevan 20 o 30 años en esto, así como a aquellos que del laboratorio pasaron a funciones financieras o administrativas (los preocupados por la conservación) o a periodistas especializados y reconocidos. Creemos que sólo así se logrará mayor credibilidad.”

Este Consejo no se propone continuar alguna actividad después del 5 de junio, ni convocar a los investigadores y maestros a unificar esfuerzos. Daniel Piñero lo explica así: “Los investigadores nos preocupamos por esto todos los días, y si nos necesitan estamos dispuestos a colaborar. Los investigadores más jóvenes estamos en la investigación básica, no mantenemos relación con fundaciones, grupos ecologistas o dependencias gubernamentales.”

En su opinión, “los problemas se tienen que resolver y no creo que el mero Día Mundial del Medio Ambiente ayude demasiado a afrontarlos de mejor manera; pero sí es importante para reforzar la concientización. Falta que la situación económica del país cambie para que podamos proteger el ambiente. Ahorita es casi un lujo”

“Después del 5 de junio, quienes harán el seguimiento de las acciones emprendidas serán organismos de gobierno y grupos ecologistas, los mismos que lo hacían antes”, concluye Daniel Piñero.

Según Rafael Ortega, responsable de las relaciones públicas del Comité Organizador, “este año no queremos dejar la celebración en una memoria enorme que nadie lee. Se va a traducir en un seguimiento de las resoluciones y propuestas”.

Los más optimistas parecer ser los integrantes del Consejo Cívico, Aparte de su ambiciosos proyectos, esperan establecer acuerdos con organismos oficiales para integrar acciones conjuntas.

Las actividades del Consejo de Cultura y Recreación son también atractivas y esperanzadoras. Su labor se enfocará al público infantil, para sembrar la semilla de la conciencia y la cultura ecologistas. Existe también el proyecto de abrir espacios ecológicos en todas las casas de cultura del país, donde haya información, biblioteca básica, documentales y otros materiales que propicien la discusión y el planteamiento de soluciones.

Como se ve, el 5 de junio, más que una fecha de celebraciones efímeras, pretende convertirse en una jornada de evaluación y establecimiento de  compromisos de plazo corto, mediano y largo. Nuestro Ambiente estará atenta a todos ellos para informarles en su oportunidad.

 

18 AÑOS DE ORGANIZACIÓN

La creciente preocupación por el deterioro ambiental propició la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, en 1972. Allí se resolvió fundar el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Desde su fundación, el PNUMA promovió que un día al año convergieran los esfuerzos efectuados en todo el orbe por la preservación del ambiente. La fecha fue el 5 de junio; así nació el Día Mundial del medio Ambiente.

Durante 14 años la sede de los festejos fue Nairobi, Kenia. Para 1987 se acordó convertir el festejo en una ceremonia internacional, con un tema específico. En esa misma ocasión se anunció la elaboración de una lista de honor que llevaría por nombre Global 500, en la que se incluirían, a lo largo de cinco años, los nombres de 500 hombres, mujeres, y organizaciones que trabajaran  en todo el mundo a favor del ambiente, lo mismo gente del medio rural que activistas urbanos, periodistas, científicos, políticos o administradores.

En 1987 la celebración volvió a realizare en Nairobi. El tema que se trató fue “Medio ambiente y vivienda, algo más que un techo”. Para el año siguiente se desplazó a Bangkok, Tailandia; el tema, “La protección del medio ambiente, base del desarrollo duradero”. En 1989 el anfitrión fue Bruselas, con “Alerta mundial: la Tierra se calienta”.

Ahora toca el turno a México. Aquí se discutirá: “Los niños y el medio ambiente (un planeta mejor para los niños).”

 

Publicado en la Revista Nuestro Ambiente (Revista Mexicana de Ecología), junio de 1990.

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