Michael Landy, autoflagelación y sociedad

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8 feb 2015.- A partir de la iconografía de santos que fueron populares en el Renacimiento por su vida ascética y martirizada, el artista británico Michael Landy crea una notable reflexión en torno a la perversa maquinaria de la autoflagelación, el reconocimiento -exaltación- eclesiástico y social del sufrimiento, pero sobre todo, del castigo autoimpuesto.

La exposición “Santos vivientes”, que se presenta en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, consta de varias instalaciones y collages que exploran y exhiben las convenciones que vulneran la integridad humana. Hay además un cuestionamiento fino a los criterios económicos como motor del drama religioso. Es, en conjunto, una visión contemporánea de la fe religiosa. O, mejor dicho, una re-visión.

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En colaboración con fabricantes de mecanismos y cuerpos de gran formato, Landy construye crudas maquinarias, funcionales (a pesar de contener piezas rudimentarias engarzadas con poleas y bandas), que él llama “esculturas cinéticas”.

El orden museístico se invierte: las esculturas se mueven, el espectador observa. Colección de santos convertidos en autómatas que, sin embargo, requieren la participación del público para realizar su autoflagelación. El visitante debe activar el mecanismo para que San Jerónimo realice su martirio o Santa Apolonia se arranque los dientes o San Esteban reciba golpes o Santo Tomás hunda el dedo en la llaga. Landy evidencia que somos parte del martirio convertido en espectáculo.

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No son dispositivos pulcros, complemente nuevos. Al igual que la maquinaria de la fe, Landy recurre al reciclaje, al reuso de piezas destartaladas, sucias, oxidadas (evidencia del arcaísmo). Es la sociedad del consumo y del desperdicio, reciclando viejos tormentos en dispositivos toscos, violentos, inhumanos.

El estruendo en algunas salas del museo resulta estrujante.

En las esculturas hay algo de humor dadaísta y terrorismo ideológico-financiero. San Francisco está dispuesto a golpearse el rostro con la cruz si el visitante deposita una moneda… O la gran y desvencijada rueda de Santa Catarina se ha trastocado en rueda de la fortuna: déle vuelta y llévese la corona del martirio. El visitante gira una manivela enlazada a una polea y la gran rueda gira; al detenerse conoceremos lo que el destino luminoso nos depara, según diversos pasajes bíblicos. Quizá “Serás decapitada y fluirá leche de tu cuerpo”, o “Tu carne será retorcida y desgarrada en trozos en una rueda con clavos”. Yo, que nada esperaba, tuve suerte (supongo): “Los ángeles llevarán tu cuerpo al monte Sinaí para su entierro”.

Donation Box, 2013

La recreación de ideas reverenciadas hace siglos se convierte en un cuestionamiento a conductas y valores que la sociedad actual conserva y reproduce; una reflexión sobre la defensa de la fe (o de las ideas), el potencial autodestructivo de la fe llevada al extremo, los abusos del poder, la búsqueda de la libertad…

Michael Landy with the Face of Saint Peter Martyr

Completan la exposición, delirantes collages que operan como mapas mentales del autocastigo, del espíritu atrapado en una maquinaria del alma, atormentada por preceptos religiosos.

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Una parte medular de la exposición es el video donde Landy explica y comparte todo el proceso de reflexión, concepción y elaboración de estas piezas, un paseo por las entrañas del proceso creativo. Y la exposición resultante es un espléndido ejemplo de cómo abrevar en la historia del arte con una visión contemporánea.

“Santos vivientes” no sólo es el sueño de la razón, es la pesadilla de una fe desbocada.

[Gerardo Moncada]

 

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