La batalla de Chile, de Patricio Guzmán

La agitación política desatada en Chile contra las medidas económicas adoptadas por el gobierno en 2019 revivió en la memoria la movilización social en los primeros años de la década de 1970, previa al golpe de Estado comandado por el general Augusto Pinochet. La efervescencia de aquellos años fue capturada por el documentalista Patricio Guzmán.

La batalla de Chile es un extraordinario documental, es un valioso testimonio fílmico de los acontecimientos ocurridos en el país andino con la llegada al poder de la Unidad Popular así como los obstáculos puestos al gobierno de Salvador Allende por parte de los empresarios, el gobierno estadounidense y los sectores más conservadores (clase alta, partidos políticos, jueces, sectores de clase media) en una escalada que culminaría con el golpe de Estado.

Son más de cuatro horas de invaluables imágenes que muestran el palpitar político que se vivió en 1972 y 1973. El material fílmico fue editado fuera de Chile y estructurado en tres partes, exhibidas entre 1975 y 1979 cuando, como contraste, ya se tenían noticias de múltiples episodios escabrosos ocurridos en la oscura dictadura de Augusto Pinochet.

Primera parte: La insurrección de la burquesía (1975)

En la primera parte del documental, Patricio Guzmán aborda el ambiente tenso en el que se desarrollaron las elecciones intermedias (1973), ya con tres años de gobierno de Salvador Allende y una oposición que anhela tener los votos suficientes para destituirlo.

Aunque muestra los momentos críticos que se viven en las esferas política y empresarial, el documental se desarrolla a nivel de piso, recogiendo el palpitar de la vida pública en esos meses cruciales.

Guzmán retrata la agitación social y la movilización de los trabajadores, así como su contraparte: la oposición de derecha que una vez derrotada en las urnas prueba todos los caminos para derrocar al régimen electo. Abunda en las acciones de los opositores: manipulación a través de los medios de comunicación, acaparamiento de bienes de consumo por comerciantes, acusaciones constitucionales de la oposición contra funcionarios responsables de programas sociales, boicots de empresarios recortando la producción o desmantelando sus fábricas, bloqueo legislativo a todas las iniciativas gubernamentales, surgimiento de grupos de choque de la derecha encargados de crear violencia y caos, intervención de la CIA con agentes o entrenando a gremios opositores, financiamiento a huelgas de transportistas y sectores estratégicos (como la producción de cobre), acciones para dividir a la clase trabajadora (algunos líderes sindicales cómplices después serían premiados por la dictadura militar), y la primera asonada militar, dos meses antes del golpe de Estado.

Segunda parte: El golpe de Estado (1976)

En la segunda parte, el documentalista aborda las semanas previas al asalto militar a La Moneda. Son los días en que la derecha chilena cierra el cerco contra el gobierno electo, con sabotajes, ataques armados contra trabajadores, con procedimientos legislativos para destituir a altos funcionarios y mandos militares fieles a Allende (incluido el asesinato de un militar muy cercano) y, finalmente, la alianza con los militares para emprender la embestida, con movimientos de prueba, ataques y allanamientos, hasta asestar el golpe final. Sigue sorprendiendo, tras el bombardeo aéreo a La Moneda y el asesinato de Salvador Allende, ver a los militares anunciando que serían tolerantes, que no habría represión. Sólo para dar paso a uno de los episodios más oscuros y funestos de América Latina.

La represión ocasionó miles de muertos. La democracia más larga de Latinoamérica terminó… pero inició la resistencia.

“Mucho más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor”, dijo en último mensaje Salvador Allende.

Tercera parte: El poder popular (1979)

La tercera parte es el relato, pormenorizado y emotivo, de las formas de organización colectiva y de autogestión que surgieron entre 1970 y 1973 en fábricas, minas, talleres, zonas de cultivo, centros de abasto de alimentos, barrios populares.

El cineasta señala cómo, en múltiples casos, el avance de las masas llegó a rebasar las directrices de los partidos políticos de izquierda, de las cúpulas sindicales y de los funcionarios de gobierno que proponían crear un sistema justo, equitativo y socialista. Y da constancia del alto grado de politización en los sectores populares.

Con la voz de la población, Guzmán estructura una narración coral del asombroso proceso político y social que se vivió en esos días.

En conjunto, La batalla de Chile es una estremecedora lección de historia para Chile y para toda América Latina.

[ Gerardo Moncada ]

 

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